17 noviembre, 2019

Dios y la abundancia

No deja de estar de moda el Evangelio de la prosperidad. Los movimientos carismáticos, herencia fiel del protestantismo en versión norteamericana, se auxilian de un sinnúmero de pasajes del antiguo testamento. Pero hay uno, que está en los evangelios, del que los pastores se auxilian más que con ningún otro: el de la ofrenda de la viuda pobre quien echó en el arca del templo la única moneda que tenía («quién dio más, si ella o los ricos que habían ofrendado antes» es la pregunta que hace Jesús a los discípulos). Así es como en Estados Unidos y en Latinoamérica abundan los ministros evangélicos millonarios y no los millones en los bolsillos de los manipulados feligreses. «Cuanto mayor es la ofrenda en el cepillo de la joven iglesia, mayor es la prosperidad del que la ofrece», es el nuevo cuento maravilloso.

Gracias a ese evangelio mercader llueven los emigrantes cubanos a través del ministerio protestante (de no construirse lujosas mansiones “con la bendición del padre, del hijo y del espíritu santo”). Y los miembros de estos templos modernos se dividen entre ladrones, porque no dan todo lo que tienen, y varones de Dios, porque, según ellos, siguen los pasos de la desamparada viuda.

Ni hablar de la caridad y de los votos de pobreza en los jefes de tales congregaciones; ¡qué decir del amor al prójimo y de la austeridad en el rebaño próspero e inculto!

Charlie

Comments

  1. ruthbendita says:

    Creo que enriquecerse a trabes de la manipulación de los hijos de Dios no tiene nombre, eso es el equivocado y peligroso Evangelio de la Prosperidad, conocí un Pastor que visitó mi iglesia que estaba enfrascado en ese tipo de doctrina y no es muy agradable ese tipo de mensaje es en parte por lo que luchó Lutero que el reino de Dios no se compra no se vende, en resumidas cuentas lo que vale es el amor no la cantidad de dinero que se posea, pero no es malo se rico y amar a Dios son cosas muy distintas.
    Saludos cordiales

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